06 enero 2009

Fanáticos religiosos 2

Cielos, casi 3 años sin escribir!

Lo que más me sorprende es que el blog siga vivo. Me agrada eso de Google, saben?

En fin... después de leer un par de blogs de unos amigos, decidí retomar este que lo tenía un tanto cuanto abandonado. Wheeeeeee!!! ¿No están tan emocionados como yo? ^^

Así que para reiniciar el blog, hagámoslo con mi crítica favorita: a los fanáticos religiosos (2a. parte).
Bueno, la vez anterior hablé de los Testigos de Jehová. Esta vez hablaré de los cristianos (que no digan que me excedo con un grupo solamente).

Eso sí: no voy a generalizar; hay cristianos muy lindos y con los que me entiendo muy bien. Solo me enfoco en los fanáticos (así que si no eres fanático, por favor no te pongas el saco =P)

Todo empezó porque mi hermana se volvió cristiana. Para mí fue una sorpresa, pero pensé "Si eso la hace feliz, o le ayuda, qué bueno por ella!". Y al principio todo iba muy bien: su situación mejoraba, se le veía que iba a mejor... hablaba frecuentemente de ese libro extraño que algunos llaman Biblia... pero vaya! ella se sentía contenta... vamos, que casi me alegraba por ella.

Todo era perfecto... hasta que se le ocurrió entrometerse con mis libros de Magia (¬¬). Un buen día desapareció un libro de hechizos. Al cabo de las semanas se me ocurrió buscarlo porque alguien me pidió ayuda por correo y de pronto... no estaba en su sitio.
-Lo habré prestado -pensé.

No me acuerdo por qué le comenté a mi mamá que no encontraba un libro, pero que probablemente lo habría prestado y entonces ella me dice -¿era blanco?
-Onda, ¿cómo sabes?
-Por que tu hermana lo agarró.
-¿Mi hermana lo agarró? ¡Bah! Me lo hubiera pedido. ¿Y para qué lo quería?
-Ah... pues me pidió que no te dijera, pero me dijo que no te hacían bien esas lecturas, y que se iría llevando tus libros poco a poco, sin que te dieras cuenta, para quemarlos en su congregación cristiana.


...


Bueno... No voy a describir aquí todas las palabrotas que dije. La cosa es que, desde luego, no dije nada, pero la siguiente vez que mi hermana visitó la casa, estuve contando los libros a cada cierto tiempo. Poco antes de que se fuera, en mi recuento de los libros, noto que falta otro.
¡Aja! ¡Infraganti! Voy y encaro a mi hermana, y con toda la seguridad del planeta la miro a los ojos, extiendo mi mano y le digo -Bueno, dame mi libro
-o.O!
-Estoy esperando...
-¿Cuál libro?
-El que tienes en tu bolsa... o ve tú a saber dónde. ¿O quieres que revise tus cosas para ver si me equivoco?
Muda de asombro, abrió su bolsa y extrajo mi libro. Un tratado de Alquimia.
-Pero... ¿cómo te diste cuenta?
-Soy un Mago, y mis libros tienen hechizos que los protegen. ¿Realmente quieres que te explique los oscuros rituales que llevé a cabo para resguardarlos? ¡Ah! -suspiré mirando con ternura mi libro recuperado- ...este pequeño lo bañé con perfumes de sangre de virgen... Ahora, tú -mirando de nuevo a mi hermana que seguía absorta- ¿me puedes explicar por qué diablos te llevas mis libros?!! ¿Qué te pasa?! ¿eh?! ¿Y qué les vas a hacer que no me los puedes pedir??
-Es q-que... y-yo... bu-bueno... estoy preocupada por ti, y me quería llevar este libro para leerlo... y que en mi congregación lo vieran... y... bueno...
-¿En tu congregación? ¿Y para qué? ¿Qué le iban a hacer? ¿Señalarlo como un libro del demonio? ¿Qué les importa, ah?
-Pues yo creo que es malo para ti.
-¿Malo para mí? Te diré qué es malo: malo es robar. Malo es tomar algo que no es tuyo. Malo es juzgar sin conocer. Malo es iniciar una inquisición contra algo solamente porque no lo entiendes. ¡Eso es malo! ¿Quiénes se creen ustedes para definir qué está bien y qué está mal en este mundo?
"Déjame con mis libros, ¿quieres? Tú sé feliz con tu Biblia, tu Cristo y todas esas... cosas... y déjame a mí con las mías, que nada malo te han traído.
"Y otra cosa: que te sepas que cada vez que intentes robarme un libro, o cualquier cosa, lo sabré. Ya lo comprobaste, así que por tu bien: no vuelvas a intentarlo. ¿Te queda claro?


Después de eso, aunque hemos tenido un par de discusiones interesantes (que serán temas de otro post) ya no me faltan libros de Magia en mis estantes.

¿Y a ustedes? ¿Les ha pasado algo parecido?

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